miércoles, noviembre 22, 2006

Ejecucion pública

Bandida se arrodilla en el suelo y desenfunda su katana
la dueña de bandida es demasiado perezosa o demasiado tonta o demasiado poco de éso que hace falta para llevar a buen puerto varias personalidades
y se cansa, se cansa...
a Bandida le sacan las tripas con la precisión de un cirujano con parkinson
"Tampoco duele tanto", dice (siempre haciéndose la dura, hay personas que nunca cambian)

lunes, noviembre 20, 2006

Memorias del subsuelo

Díganme: ¿quién fue el primero que dijo, que proclamó que el hombre comete villanías sólo porque no sabe ver cuáles son sus propios intereses, y que si lo ilustrasen, si le abriesen los ojos ante sus verdaderos intereses, ante sus intereses normales, dejaría inmediatamente de cometer villanías y se convertiría acto seguido en un hombre bueno y honrado, puesto que, ilustrado por la ciencia y comprendiendo sus verdaderos intereses, obtendría las ventajas que el bien proporciona? Como se sobrentiende que nadie puede obrar a sabiendas contra su propio interés, el hombre se vería obligado, por decirlo así, a hacer el bien. ¡Como un niño! ¡Como un niño puro e ingenuo!
Pero ¿acaso el hombre, en el curso de sus miles de años de vida en la Tierra, ha obrado siempre al dictado de su interés? ¿Qué haremos entonces de esos millones de hechos que atestiguan que los hombres, aún advirtiendo cuál es su interés, lo relegan a un segundo plano y siguen un camino completamente distinto, lleno de riesgos y azares? No están obligados a ello, pero parecen querer evitar la ruta que se les indica y trazarse libremente, caprichosamente, otra llena de dificultades, absurda, oscura, apenas visible.
Ello prueba que esa libertad les seduce más que sus propios intereses... ¡Intereses! ¿Qué es el interés? ¿Se comprometen ustedes a definirme con toda exactitud en qué consiste el interés del hombre? ¿Qué dirán ustedes si un buen día se comprueba que el interés humano en ciertos casos puede, o incluso debe, consistir en desear no una ventaja, sino un perjuicio? Si es así, si puede presentarse el caso, todo se derrumba. ¿Qué creen ustedes? ¿Se puede presentar un caso semejante?
(...)
Pero el hombre es un ser versátil, y es posible que, como al jugador de ajedrez, le guste sólo la acción, sin importarle el objetivo que se puede alcanzar. Y, ¿quién sabe?, acaso el único objetivo que persigue la humanidad consista en ese esfuerzo, en esa acción; dicho de otro modo, tal vez la vida no tenga meta exterior, meta que, evidentemente, no puede ser más que ese «dos y dos son cuatro», es decir, una fórmula. Ahora bien, «dos y dos son cuatro» es un principio de muerte y no un principio de vida. En todo caso, el hombre teme siempre a ese «dos y dos son cuatro», y yo también le temo.
Cierto que el hombre sólo se ocupa en la busca de ese «dos y dos son cuatro», cruza océanos, arriesga su vida en este empeño..., pero les aseguro que teme encontrarlo, pues cuando dé con él, ya no tendrá nada que hacer. (...) nuestro hombre es muy diferente. Se observa en él cierta desazón cada vez que alcanza uno de sus objetivos. Desea aproximarse a la meta, pero cuando llega, no se siente satisfecho. Esto es verdaderamente gracioso. Y es que el modo de ser del hombre es algo tan cómico como un buen chiste. En fin, sea como fuere, eso de «dos y dos son cuatro» es algo sumamente desagradable. Yo lo calificaría de procaz. «Dos y dos son cuatro» nos desafía con insolencia. Con los brazos en jarras se planta en medio de nuestro camino y nos escupe al rostro.
Admito que eso de «dos y dos son cuatro» es una cosa excelente; pero puesto a alabar, les diré que «dos y dos son cinco» es también, a veces, algo encantador.

Pero díganme: ¿en qué se fundan ustedes para estar convencidos de que sólo es necesario lo normal, lo positivo, el bienestar en una palabra? (...) Si quieren conocer mi opinión personal, les diré que es incluso inconveniente desear únicamente el bienestar. ¿Está esto bien?, ¿está mal? No lo sé. Pero es lo cierto que a veces resulta en extremo agradable romper algo.
No es que yo defienda precisamente el sufrimiento o el bienestar: lo que defiendo es mi capricho, y lucharé, si es preciso, para que se me garantice.
(Memorias del subsuelo - Dostoyevski , 1864)



Yo no sé para qué coño abro un libro

jueves, noviembre 16, 2006

El eterno amanecer de la mente sin mancha

No debería importarme (pero lo hace)
no debería importarme.
O espera, a lo mejor sí debería
pero al menos podría joder un poco menos...
(Creo que por hoy ya le he dado bastantes vueltas a esto)

miércoles, noviembre 15, 2006

ahora siento un calor suave y rosa, como de abrazo
siento que me abrazas y no se, me resisto a quedarme quieta, relajarme y bajar la guardia
no, a pesar de que me agota no poder hacerlo
confiar
no, no
no puedo confiar
no
Hoy me importas menos
ojalá sea este el camino

martes, noviembre 14, 2006

a la sombra de las resacas en flor

Es martes y ya estoy deseando que acabe la semana, no sé para qué
otra vez ésa sensación de estar esperando a que algo ocurra, como cuando esperas que lleguen las vacaciones, o un viaje, o que termine el asunto de trabajo que te trae de cabeza, esperando, dejando morir el tiempo, los días, las semanas y luego un día te das cuenta de que llevas un mes sin hacer nada, expectante e inmovilizada, quiero hacer un agujero en la tierra, enroscarme en él, cubrirme con hojas secas, desaparecer de la circulación, que pase el tiempo, un año, y despertar a preguntarme si algo he cambiado, y si no, volver a enterrarme y así hasta que la respuesta me parezca satisfactoria
por desgracia las cosas no se arreglan así.

lunes, noviembre 13, 2006

Lu nes

Es sólo que estoy resacosa aquí, en el despacho, y trato de despertarme a golpe de agua, ibuprofeno y un horrible café de máquina y me pregunto por qué coño me sigo empeñando en beber y fumar hasta que pierdo la habilidad de caminar a dos patas.
Es sólo que me aburro, sí, y por eso escribo un post contándotelo. También te cuento que esta mañana el estómago me ha dado un saltito, y que sospecho que no era cosa de la resaca, aunque le voy a echar la culpa, así acabo antes.
Me duele la cabeza, me cuesta pensar y tengo frío. Qué dura vida es la mala vida.
Ahí queda eso.

miércoles, noviembre 08, 2006

Saltos temporales

Hace poco discutía con alguien sobre "las películas que se montan en su cabeza las mujeres" en materia de sexo, hace aún más poco hablaba con otro alguien sobre la palabra turbar (y las variaciones a las que se presta) y también de la sensación de estar turbado. Y hoy me hace gracia encontrarme esto que escribí un poco antes de todas estas conversaciones.


06/10/2006
"Me turbas
No puedo evitar que lo que dices me haga entornar los ojos
y aunque finja un educado interés, por dentro estoy ansiosa por saber todo y no puedo parar un segundo quieta en mi asiento.
Y más tarde
me salto los semáforos y los ceda el paso analizando tus palabras,
buscandome un hueco entre ellas. "



Prometo que no, no me paso todo el día pensando en ello
(hago pausas para dormir)

martes, noviembre 07, 2006

virtual, dos

siguiendo lo que hablábamos aquel día, ésta sensación de impunidad que da la red, es tan falsa como todo lo demás, no falsa, bueno, digamos que irreal, un espejismo
el problema ya no es ese sino las cosas que hacemos cuando nos lo creemos, sin medir las consecuencias
Me lo contabas, pero yo no estaba para sermones.
En qué queda todo si no? en un juego
Qué soy? un personaje de un juego de rpg, subiendo niveles a base de acumular experiencia, hasta llegar al nivel 100 ó hasta que se acaben las vidas ¿Cuántas vidas le quedan a bandida?